
Las soluciones más eficaces. Para conseguir un cabello fuerte es importante que lleguen a él los nutrientes necesarios y que esté bien irrigado.
Un pelo brillante y vigoroso es señal de salud. Unos cuidados adecuados pueden ayudar a fortalecerlo. Aquí intentaremos exponer los consejos más útiles para conseguir una cabellera sana y fuerte. Sin embargo, cada persona tiene un cabello diferente, con una estructura y características distintas. Por ello es importante primero conocer su anatomía y descubrir qué cuidados específicos necesita cada tipo de pelo. El cabello está formado por dos partes: la externa que es el tallo piloso y la interna o folículo piloso. La parte externa o cabello propiamente dicho consta de médula, córtex y cutícula.
El folículo piloso está en el interior del cuero cabelludo y a través de él llegan al cabello los elementos nutritivos. Es interesante conocer cada una de las capas de la parte visible del cabello; La médula es la parte central del cabello, se trata de una estructura rudimentaria y en ocasiones ausente. Está formada por células que al crecer el cabello se deshidratan y se transforman en estructuras huecas. El córtex está formado por capas de células de queratina dispuestas concéntricamente, en un corte digital se parecen a las impresiones digitales.
La cutícula es la parte más externa, está formada por 8-12 capas de finas escamas de queratina compacta, se disponen como las tejas de un tejado. Para tener un cabello fuerte y sano es importante que lleguen a él los nutrientes necesarios, el cuero cabelludo debe mantener un irrigación adecuada, los masajes regulares en la cabeza ayudan a aumentar la circulación y por lo tanto llega más sangre para aportar elementos nutritivos al cabello. Cinco minutos de masaje diario puede evitar en muchos casos una caída demasiado prematura, aunque es difícil luchar contra el factor hereditario y las hormonas masculinas causantes en la mayoría de los casos de las alopecias en varones jóvenes.
LOS CICLOS DEL CABELLO
Tenemos unos 130.000 cabellos -aunque la cantidad depende del color-, que se renuevan totalmente cada tres años en ciclos que constan de tres fases. La fase anágena o de crecimiento activo, va desde que el cabello nace hasta que finaliza su crecimiento; en ella se hallan el 85% de los cabellos y es la más larga. Durante la fase catágena o fase de regresión el cabello va cesando de crecer hasta que se detiene totalmente; suele durar 15 días y corresponde al 1% del cabello. El resto del cabello, o sea un 14%, está en fase telógena o fase de reposo, el cabello todavía no cae pero ha dejado de crecer; dura unos tres o cuatro meses hasta que el cabello cae.
Cada día pueden caer de 80 a 100 cabellos de forma natural. Por eso cuando cae el cabello no hay que alarmarse demasiado a menos que realmente exista una disminución en el volumen. El ritmo del crecimiento del cabello varía de unas personas a otras, incluso de unas razas a otras, pero el promedio es entre 0.25 y 0.50 mm al día y en general suele ser mayor en el varón que en las mujeres. Este ritmo de crecimiento no se modifica como se ha dicho algunas veces por el lavado, los ciclos menstruales, o el ritmo día-noche, pero sí por las fases de la luna, ya que el cabello crece más cuando está en cuarto creciente.
PROBLEMAS FRECUENTES
LA CAIDA
La caída de los cabellos es con frecuencia de origen hereditario, sobre todo en los hombres la alopecia androgénica que empieza con unas entradas y afecta después a la coronilla. Otras veces se encuentra asociada a la caspa grasa o bien se manifiesta después de enfermedades infecciosas o de situaciones de estrés (exceso de trabajo, shock emocional....) e incluso después del embarazo.
Solución: en el caso de embarazo o enfermedad, el cabello se recupera sólo con un poco de paciencia. Si no es así pueden ser útiles los complejos vitamínicos o hierro (sólo con receta médica) que refuerzan y nutren el bulbo capilar.
Los masajes en el cuero cabelludo suelen tener un resultado espectacular si se tiene la paciencia de hacerlos cinco minutos todos los días. Al aportar más sangre al bulbo piloso, aumenta el aporte de nutrientes. De vez en cuando no está de más hacerse alguna mascarilla nutritiva con dos cucharadas soperas de aceite de almendras dulces o de coco, medio yoghur y una cucharadita de miel.
EXCESO DE GRASA
Son cabellos pesados, brillantes, con tendencia a pegarse unos con otros. Necesitan lavados frecuentes ya que producen exceso de sebo, sustancia grasa formada normalmente por las glándulas sebáceas e indispensable para la protección de los cabellos. Cuando se altera el mecanismos natural de producción aparece la seborrea e incluso la hiperseborrea. Este funcionamiento anormal de las glándulas sebáceas suele ser de origen hereditario, aunque se agrava con las alteraciones hormonales e incluso con el estrés.
Solución: en este caso son necesarios lavados frecuentes, aunque suaves y sin masajear demasiado, ya que de otro modo se estimula la secreción de sebo. Lo ideal es alternar champús de uso frecuente con otros específicos para cabello graso. Para el cabello graso son idóneos los champús a base de plantas como la saponaria, que lava sin alterar ni agredir el cuero cabelludo; la tormentila, que cierra los poros y recubre el cabello; la capuchina, que estabiliza el flujo sebáceo; la bardana, que regulariza el flujo sebáceo, y el espino blanco, que calma el picor.
Deben así mismo evitarse peinados y cepillados demasiado intensos ya que favorecen la distribución de la grasa. El sol y los factores externos no afectan tanto al cabello graso ya que éste dispone de una protección natural.
CASPA
La caspa es una producción excesiva de escamas o células muertas por el cuero cabelludo; puede ser caspa grasa o caspa seca. En el caso de la caspa grasa las escamas se amontonan en placas grasas sobre el cuero cabelludo al que se unen firmemente. A menudo la presencia de estas escamas se acompaña de picores. Las causas de la caspa grasa pueden ser también hereditarias pero a menudo se asocia con problemas emocionales, épocas de ansiedad y estrés. Hay que tener en cuenta que cuando hay exceso de grasa en el cuero cabelludo y ésta penetra en los folículos pilosos impidiendo el crecimiento del cabello y puede ser una de las causas de caída prematura.
Solución: Un método natural para eliminar estas capas de grasa es hacerse mascarillas capilares con aceite de jojoba, este aceite es en realidad una cera que a temperatura ambiente es líquida, tiene las propiedades de emulsionar la grasa y eliminarla, de disolver el "sebum", que se acumula en los folículos pilosos y que ocasiona la caspa y la seborrea. El aceite penetra y disuelve los depósitos de grasa. Una forma de utilizar este aceite es por la noche poniendo 15 ó 20 gotas de aceite en el cuero cabelludo con un ligero masaje y luego dejarlo toda la noche. A la mañana siguiente hay que lavarse la cabeza normalmente.
Un día a la semana hay que hacer una mascarilla con aceite de jojoba y unas gotas de vinagre. Se aplica 20 minutos y luego se lava con un buen masaje. Repitiendo esta operación regularmente al poco tiempo se aprecia cómo el cabello se vuelve más fuerte, saludable y menos graso, ya que se regula la hidratación y la secreción sebácea. Otro problema es la caspa seca, que son estas pequeñas partículas blancas que caen sobre los hombros. Este estado se produce a causa de una desorganización de la actividad celular. Las células queratinizadas del cuero cabelludo se multiplican y se renuevan rápidamente. Una cantidad elevada de células muertas se acumula en la superficie del cuero cabelludo que se descama en exceso.
Lavar el cabello con champú suave y nutritivo además de tratarlo como cabello seco es lo más adecuado.
CABELLOS SECOS
No tienen brillo y se suelen enredar con facilidad. En el cabello seco la falta de queratina hace que sus escamas se abran y se deshidraten. Es debido a un escaso funcionamiento de las glándulas sebáceas, si bien también puede ser por causas químicas como el uso demasiado frecuente de tintes y decolorantes. Hay que lavarlo con un champú adecuado -dos o tres veces por semana suele ser más que suficiente-. Para este cabello son ideales los champús a base de aceites como el aceite de coco, que devuelve el brillo y el esplendor al cabello; el aceite de avellana, que lo fortalece; o el aceite de almendras, que lo nutre y suaviza. Algunos champús llevan derivados de la leche y lecitinas que reconstruyen los tallos capilares. Estos champús se pueden alternar con otros a base de plantas: camomilla, hamamelis o hipérico, que suavizan e hidratan, o salvia, que estimula y sanea el cuero cabelludo.
Para hacer una mascarilla para el cabello seco se recomienda manteca de karité, aceite de aguacate, aceite de coco y miel. Se mezcla la manteca de karité o el aceite de aguacate con el aceite de coco y se añade una cucharadita de miel. Se aplica en el cabello y se envuelve con una toalla caliente durante 15 minutos. Se lava abundantemente.
CABELLO NORMAL
El cabello normal es el menos normal de los cabellos: suave, sedoso, con brillo.... En este cabello todo funciona correctamente, las glándulas sebáceas del cuero cabelludo producen la cantidad adecuada de grasa, ni más ni menos, las células no se descaman y sólo se cae la cantidad correcta. En este caso un champú suave y una mascarilla cada 15 días aproximadamente es suficiente; no conviene abusar de teñidos. Como mascarilla se puede utilizar una nutritiva igual que en el caso de la caída del cabello.
Cepillado suave: Es importante cepillar el cabello de forma regular, aunque conviene hacerlo suavemente para no dañar el cabello. Además el cepillado intenso favorece la distribución de la grasa.
El color natural del cabello
Aunque parezca una cuestión exclusivamente estética, el color del cabello determina la densidad y cantidad de cabello de cada persona:
Cada cabello debe su color a un pigmento llamado melanina que está contenida en la capa de queratina. Hay dos tipos de melanina: la eumelanina, de color pardo negruzco, y la feomelanina, de color amarillo rojizo. El color del cabello depende del porcentaje de ambos pigmentos y de la densidad del cabello. Hay que destacar también que existe una relación directa entre la densidad del cabello y su color natural. Es importante tener en cuenta la cantidad de cabello que se tiene a la hora de esmerarse en su cuidado. El color natural más resistente a los ataques del sol es el negro. El cabello rubio tiene escasos pigmentos pero una densidad máxima. El pelo rojizo tiene solamente feomelanina y una densidad mínima. El pelo castaño oscuro posee abundante eumelanina y una densidad media.
No olvide escribir en los comentarios de este blog o a nuestros correos: migramher@etp.net.co; migramher0gmail.com.co; migramher@hotmail.com.co; migramher1053@yahoo.com.co.
No hay comentarios:
Publicar un comentario