
MISTERIOS DEL CUERPO
Occidente, maestro en electrónica, sólo ve la sangre moverse por el organismo y desconoce cómo fluye la energía por él. La medicina china hace milenios que cartografió los canales y los puntos de acupuntura, cuya existencia ya admitimos. Y sin embargo seguimos sin aprovechar ese descubrimiento. Por ejemplo, alguien acude al otorrino porque le zumban los oídos quizá escuche que no tiene nada raro dentro de la oreja. Pero un médico chino podrá diagnosticar esa molestia simplemente a través del pulso, y relacionarla con un desgaste del riñón o un bloqueo energético del hígado.
Nuestra medicina ha progresado mucho a costa de descartar todo lo que no se plasma en el análisis y en los valores numéricos. No puede influir así en un problema que aún no se ha manifestado, como diría el Tao-Te-Ching. Y el saber está tan compartimentado que el médico suele no ver las conexiones entre los órganos. Así crecen los problemas de migraña, hipertensión, fertilidad, cuyas profundas causas se desconocen.
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