
DEPRESION
¨Actualmente muchas personas sufrimos de depresión. Pero con esa palabra se definen desde desánimos pasajeros a una grave enfermedad¨.
Generalmente empleamos la palabra depresión para expresar un estado de ánimo negativo o, al menos, de un tono más bajo que el habitual. Muchas veces sabemos a qué se debe, otras simplemente lo atribuimos a un día gris o a uno de esos altibajos que sufrimos en determinadas situaciones o días.
Estas alteraciones del ánimo son normales, pues todo en la vida tiene un ritmo, una oscilación natural. Basta con observar el océano para comprender que su repliegue, mar adentro, encrespa más vivamente las olas que llegan al encuentro con la costa. Así, también en nosotros podemos observar cómo tras un período anímico bajo, podemos reponer fuerzas y ánimos para volver a afrontar constructivamente nuestras vidas.
Pero ¿qué pasaría si por algún motivo olvidáramos que ¨la moneda tiene dos caras¨? ¿qué sucedería si una bruma espesa impidiera nuestra visión sumiéndonos en la oscuridad y en la tristeza permanentemente?
Hundida bajo la presión de un estado de ánimo depresivo, una persona puede olvidar cuáles son sus metas, puede perder el deseo de hacer cosas en la vida o sus ganas de disfrutar y de ir adelante. La situación se dificulta además por la incapacidad que puede tener el individuo para entender lo que le pasa. Desconoce el por qué y el para qué de la situación que vive y esto generalmente suele acrecentar la confusión y desesperanza.
Los síntomas de la depresión, provocados por distintos y complejos motivos, tornan el desánimo pasajero que todos vivimos en una situación estancada de la que resulta difícil salir. En muchos casos se hace necesaria la ayuda de un profesional para poder encarar y atravesar esta crísis.
Muchas personas sufren en la actualidad este tipo de malestar. La depresión se ha extendido de forma asombrosa en nuestra sociedad, sacando a relucir las problemáticas latentes en nuestra cultura y el momento particular que vivimos.
PRESION Y DEPRESION
A partir del nacimiento comienzan un sinfin de necesidades que exigen, progresivamente, una intervención más activa por nuestra parte satisfacerlas. La vida supone un gran desafío de forma continua. Ponernos en marcha cada día para tomar decisiones y realizar y realizar todas esas actividades que acompañan a la existencia requiere esfuerzo. Lo conseguimos diariamente gracias a las fuerzas vitales que nos impulsan a actuar y que solemos denominar comúnmente como energía.
Todo ello implica un nivel de tensión necesaria, cierto estrés natural, que permite afrontar los retos cotidianos. En niveles normales o aceptables ese tipo de presión que ejercen sobre nosotros las necesidades, deseos, aspiraciones u obligaciones es lo que nos tonifica y nos da el vigor que nos permite dirigirnos hacia su logro.
Pero cuando los niveles de estrés, ya sean internos o externos, son excesivos o inadecuados nos sentimos agobiados, bajo una gran presión. En nuestro lenguaje habitual solemos referirnos a estos estados diciendo: ¨estoy estresado¨. Rüdiger Dahlke, en su libro Las etapas críticas de la vida (Ed. Plaza & Janes), explica muy bien este tema. Con el término presión alude a las energías vitales que nos mueven, y define la palabra ¨depresión¨ como un estar por debajo de la energía normal y como un intento de estar fuera de toda presión. La depresión significaría entonces una tentativa de eludir la responsabilidad que requiere la vida, posiblemente porque la persona se siente abrumada por ella. Esto se traduce en que las energías vitales de las que dispone la persona se encuentran mal dirigidas, muchas veces en contra de sí misma. De ahí viene la tremenda opresión que siente el deprimido.
QUE ES LA DEPRESION
La depresión puede definirse como un profundo mal-estar que afecta todo el cuerpo, el estado de ánimo y los pensamientos. No es un estado de ánimo triste pasajero, ni una debilidad personal, ni una actitud que pueda cambiarse fácilmente a voluntad. Precisamente la voluntad suele estar mermada en estas personas y ellos mismos no se dan cuenta de lo limitada y negativa que es su visión.
Estos estados de pesadumbre profunda pueden durar días, meses o anclarse por períodos muy prolongados. Con el tiempo empiezan a aumentar las alteraciones que pueden afectar a gran parte de las funciones vitales. Somos seres integrados por cuerpo, mente y emociones. El desequilibrio en uno de estos aspectos influye en el desenvolvimiento de los otros. No puede entenderse ni atenderse como un fragmento separado del resto, ya que afecta a nuestra totalidad como personas.
LA INTERVENCION PROFESIONAL
La consulta: el profesional puede dar objetividad al problema y una explicación a lo que sucede a la persona. Ante problemas como la depresión, la ayuda de un profesional puede contribuir a aportar claridad y señalar a la persona el camino más adecuado para superar su crísis.
La depresión se torna difícil de sobrellevar tanto para quien está deprimido como para quienes lo rodean. Es importante comprender que la actitud negativa y pesimista que invade al depresivo escapa a su voluntad. Buscar ayuda profesional sin demoras, facilitará la solución del problema, ya que el tiempo puede ser un factor de agravamiento.
Una intervención profesional con un enfoque adecuado puede ayudar a modificar el estado en el que se encuentra la persona. Incluso es posible lograr que quien supera la depresión salga fortalecido y enriquecido de ella. Tanto la ciencia médica como las terapias sicológicas realizan un gran aporte en el camino de prevenir o vencer la depresión: medicación antidepresiva (recetada por el especialista), psicoterapia (en sus diferentes corrientes: dinámica, conductista y humanista) y la combinación de ambos tratamientos. Otras disciplinas ligadas a sabidurías antiguas o de otras culturas también contribuyen de forma eficaz, complementando los diversos caminos para el tratamiento de la depresión.